Food, Inc.

Food, Inc. es un documental dirigido por Robert Kenner que se estrenó en EEUU en el año 2008. Es un análisis del negocio de la industria alimentaria en EEUU y pienso que su visionado es imprescindible para saber cómo la alimentación se ha convertido en un negocio más, y para conocer qué es lo que comemos.

Creo que no es necesario hacer más comentarios. Simplemente, os dejo el enlace del vídeo y, para los más perezosos, os transcribo gran parte el texto que aparece en el documental, aunque os aconsejo que lo veáis, porque las imágenes, a veces, dicen mucho más que las palabras.





La alimentación ha cambiado más en 50 años que en los 10.000 años anteriores.

  • Todavía se usa la imagen rural para comercializar la comida, intentando mostrar una fantasía bucólica.
  • Hay 47.000 productos de media en un supermercado de EEUU.
  • No hay temporadas. Los tomates se recogen verdes y se maduran con gas etileno.
  • La carne ya no tiene huesos.
  • Hay una tendencia intencionada a ocultar la procedencia de los alimentos. Si supiéramos lo que comemos quizás no lo comeríamos.

Hoy día no hay granjas, sino fábricas. La carne está procesada por grandes corporaciones que tienen poco que ver con los ganaderos y granjeros.

La comida procede de largas cadenas de montaje donde se maltrata a los animales y a los trabajadores. Hay un pequeño grupo de corporaciones que controlan todo el sistema alimentario, están haciéndose con el control desde la semilla hasta el supermercado. Las empresas no permiten a los granjeros hablar, no quieren que todo esto se sepa.

El sistema de la industria de la alimentación empezó con la comida rapida. En los años 30 surge una nueva forma de restaurante en la que no hace falta bajar del coche. Los hermanos McDonalds tenían un restaurante de estos. Les iba bien, pero decicieron reducir costes y simplificar el negocio. Despidieron a todos los camareros, suprimieron la mayor parte de platos del menú e idearon una manera revolucionaria de gestionar un restaurante: llevaron prácticamente el sistema de producción de una fábrica a un restaurante. Formaron a los trabajadores para que hicieran una misma cosa una y otra vez, y como era un trabajo simple, podían pagarles un salario mínimo y siempre era fácil encontrar sustitutos. La comida salía barata y sabía bien.

Cuando McDonalds se convierte en el mayor comprador de carne picada de EEUU y quieren que toda sepa igual, ellos solos acaban transformando el sistema de producción de la carne picada. La corporación McDonalds es el mayor comprador de patatas y uno de los mayores de pollo, cerdo, lechuga, e incluso manzanas. Estas enormes cadenas de comida rápida quieren proveedores grandes y el resultado es que ahora hay un puñado de compañias que controlan nuestra industria alimentaria.

En 1970 las 5 principales compañías productoras de carne controlaban el 25% del mercado. Hoy día sólo las 4 principales controlan mas de un 80% del mercado: Tyson, Cargill, Swift y Smithfield. Lo mismo ocurre con la carne de cerdo. Aunque no comamos en restaurantes de comida rápida, la carne que comemos se produce dentro de este mismo sistema. Nunca en la historia había habido compañías tan grandes y poderosas. Tyson es la mayor compañía cárnica de la historia en todo el planeta.

Esta industria ha cambiado totalmente la forma de criar los pollos. Las gallinas se sacrifican en la mitad de tiempo que hace 50 años, pero ahora son el doble de grandes. En 1950 vivían 70 días y en 2008 sólo 48. A la gente le gusta más la pechuga y por eso han rediseñado el pollo para que tenga la pechuga más grande.

Pero no sólo han cambiado el pollo, también al pollero. Hoy día ya no tienen ningún control sobre las aves. Compañías como Tyson son propietarias de los pollos desde el día que llegan a la granja hasta el día que los sacrifican.

Richar Loob: “El Consejo Nacional de Pollos, la industria del pollo, ha establecido un modelo para la integración de la protección, el procesamiento y la comercialización de los productos que ahora están copiando otras industrias porque han visto los ahorros enormes que hemos conseguido. En cierto modo, no producimos pollos, producimos alimento. Todo está muy mecanizado y todas las aves que salgan de estas granjas deben tener un tamaño casi exactamente igual. Lo que se consigue con el sistema de producción intensiva es producir un montón de comida en una porción pequeña de terreno a un precio muy asequible. Si eso tiene algo de malo, que venga alguien y me lo explique.”

Desde la caída del tabaco, muchos granjeros del sur de EEUU se han pasado a la cría de pollos. Hablan con Vince, un granjero que afirma: “Los granjeros tienen un contrato con Tyson, que lleva muchos años criando pollos, y todo lo calculan con métodos científicos. Si puedes criar un pollo en 49 días, ¿Para qué vas a utilizar otro que tarda tres meses? Al final es más dinero en el bolsillo. Estos pollos no ven nunca la luz del sol, pasan casi todo el tiempo a oscuras.

Vince se ofreció a enseñar sus naves por dentro, pero cambió de opinión después de varias visitas de unos representantes de Tyson. Tyson rehusó ser entrevistado. Tras preguntar a decenas de criadores, sólo una, Carole, les dejó filmar en el interior de las naves.

Entiendo que los criadores no quieran hablar porque la compañía puede hacer lo que quiera, porque es la que paga y la que lo controla todo, pero hemos llegado a un punto en el que no está bien lo que se está haciendo y no me voy a callar. Comprendo que los demás no quieran hablar, pero a mí ya no me importa, porque hemos llegado a un punto tal que hay que decirlo.

 A diferencia de Vince, Carole sigue usando casetas tradicionales con ventanas.

Esto es asqueroso (se ven todas las gallinas apiñadas), hay mucho polvo en el aire (entra con mascarilla), excrementos por todas partes. Esto no es una granja, es como una cadena de montaje de una fábrica que produce en serie. En sólo 7 semanas pasan de ser un polluelo a un pollo de 2,5 kg. Sus huesos y órganos vitales no consiguen crecer a tanta velocidad y muchos no pueden dar unos pasos sin caerse, no tienen fuerza para soportar su propio peso (amontona una veintena de pollos muertos, resopla). Eso es normal. Le ponen antibióticos al pienso y luego eso pasa, por supuesto, a la carne del pollo, pero las bacterias se hacen resistentes y los antibióticos ya no hacen efecto. Yo me he vuelto alérgica a todos los antibióticos y no puedo tomar ninguno.

Cuando están a oscuras, los pollos se agachan y oponen menos resistencia al ser agarrados (unos sin papeles, la mayoría latinos, cargan los pollos en camiones, tratándolos como si fueran patatas, en plena noche). No importa si están enfermos o no, van todos al camión. (La granja queda vacía, con tan sólo un buen puñado de pollos muertos por el suelo).

Las compañías tienen dominados a los criadores porque éstos están endeudados. Construir una nave de estas cuesta entre 215.000 y 230.000 dólares y después de hacer la inversión inicial las compañías te exigen constantemente modernizar los equipos, y el criador no tiene más opción. O lo haces, o te amenazan con retirarte el contrato. Así mantienen a los criadores bajo su control. Así les ayudan a conseguir más dinero, para luego pedir más préstamos y seguir endeudándose. No tener el poder de decisión en tu propio negocio es degradante, es como ser un esclavo de la compañía.”

A Carole le retiraron el contrato cuando se negó a crear naves oscuras con ventilación tipo túnel.

Un criador típico con dos naves de pollos ha pedido créditos por valor de 390.000 € y gana unos 14.000 € anuales.

Michael Pollan, escritor:Tenemos derecho a saber lo que nos estamos comiendo, a quien pertenece y cómo lo están elaborando. Es como el derecho a mirar lo que se hace en la cocina. Cuando me propuse conocer el funcionamiento del sistema de la industria alimentaria empecé por algo sencillo: rastrear el origen de los alimentos que me comía. En el super parece que tenemos un sinfín de opciones, pero no es así. Esa diversidad es una mera ilusión. Los productos son sólo de unas pocas compañías y de unas pocas cosechas. Lo que más me sorprendió es que al final siempre llegaba al mismo punto de partida, un maizal de Iowa. Una gran parte de nuestros alimentos industriales resultan ser subproductos del maíz. El maíz ha conquistado el mundo de muchas formas y hay que admitir que es una planta extraordinaria. Hace un siglo un agricultor de EEUU podía cultivar unas 8 fanegas de maíz por hectárea. Actualmente puede conseguir fácilmente 80. Es un gran logro cuyo mérito hay que atribuir a cultivadores, productores de fertilizantes y fabricantes de pesticidas.”.

Un agricultor, Troy, explica: “Actualmente el 30% de todas las tierras de cultivo en EEUU se dedican a plantaciones de maíz. Esto se debe en gran parte a la política del gobierno, que nos permite producir maíz a un coste menor. En realidad, nos pagan para que produzcamos excedente, y todo motivado por los intereses de las compañías multinacionales. El gobierno subvenciona máiz porque a compañías como Cargill, ADM, Tyson y Smithfield les interesa comprar el maíz por debajo del coste de producción. Y como estas empresas tienen mucho poder y dinero, presionan al Congreso para que regulen los precios y la producción.“.

La ley, la Farmville, no sólo regula los precios y la producción del maíz, sino de todos los alimentos. Estas materias primas tienen siempre una regulación especial, porque sus excedentes se pueden almacenar. Se anima a cultivar todo el maíz posible, a que crezcan y se consoliden, y se subvenciona por cada fanega que cultivan.

Nosotros producimos un montón de maíz y ellos encuentran nuevas aplicaciones para utilizarlo“.

Larry Blison, Centro para la investigación de aplicaciones de las cosechas, Universidad Estatal Iowa: “Ahora estamos haciendo ingeniería con los alimentos. Ya sabemos dónde podemos conseguir ciertos rasgos, como los sabores o la sensación en el paladar, y, con todos estos datos, creamos nuevos alimentos que no se estropean en el frigorífico y que no se quedan rancios. El mayor éxito de los últimos años ha sido el jarabe de glucosa rico en fructosa. Se llama isoglucosa. Me aventuraría a asegurar que si van a un supermercado y miran los ingredientes de los productos, el 90% contendrán maíz o soja, y la mayoría ambos.“.

Productos que contienen maíz: ketchup, pilas, mantequilla de cacahuete, coca-cola, mermeladas, siropes, zumos de frutas, pañales, comida rápida…

El maíz es una gran materia prima. La fécula que hay en un grano de maíz puede descomponerse y volver a reunirse, y se puede hacer isoglucosa, maltodextrina, goma xantana, ácido ascórbico, diglicéridos, celulosa, xylitol, sacarina, polidextrosa, vinagre blanco, sorbitol, etileno, gluten, ácido cítrico, fructosa, extracto de vainilla… todos esos ingredientes que desconocemos aunque estén en la comida procesada, y sorprende la cantidad de ellos que provienen del maíz.

Y, además, sirve de pienso para los animales. El maíz es el componente principal de los piensos, ya sean para pollos, cerdos, vacas, lo que sea. Cada vez se usa más para el pescado de piscifactoría. El hecho de tener el maíz tan barato ha permitido reducir el precio de la carne. El estadounidense medio come más de 90 kg. de carne al año, lo que no sería posible sin piensos baratos, gracias al bajo precio del maíz.

Como se vende por debajo del precio de producción, el ganadero puede comprar maíz a un precio menor del que le costaría cultivarlo, por lo que todos los animales se alimentan de las granjas de maíz del medio oeste. Hay toda una red de carreteras y vías ferroviarias por EEUU para transportar el maíz desde su lugar de producción hasta los lugares de producción ganadera.

Michael Pollan:Las vacas no comen maíz de forma natural. Su naturaleza está adaptada para que coman hierba, pero el maíz es muy barato y las engorda más rápidamente“.

Allen Trenkle, experto en nutrición de rumiantes. Universidad Estatal de Iowa: “Estos animales han evolucionado a base de hierba. Hay investigaciones que indican que el alto consumo de maíz en la dieta genera bacterias E-coli, resistentes al ácido, que son del tipo E-coli más perjudicial.“.

Michael Pollan:Le damos maíz al ganado y el E-coli, que es una bacteria muy común, evoluciona y produce una pequeña mutación, que crea una nueva cepa llamada E-coli 0157:H7. Esta mutación se ha producido por el cambio de dieta del ganado y por las condiciones en las que lo criamos. Los animales viven entre excrementos y las bacterias que pueda tener una vaca pasa rápidamente a las demás. Cuando llegan al matadero tienen la piel manchada de excrementos. En ellos se sacrifian 400 animales a la hora. ¿Cómo evitan que los excrementos entren en contacto con la carne? No pueden. Ahora, algo que no existía en el mundo ya está en la cadena alimentaria.“.

  • 1993. Un niño de 2 años muere en Seattle por carne contaminada de una hamburguesa de Jack in the Box.
  • 1998. Se retiran del mercado más de 140 toneladas de carne picada en todo EEUU.
  • 2001. 226 toneladas de carne picada se retiran del mercado.
  • 2002. Se retira del mercado la carne picada de ConAgra.

El E-coli no está ya sólo en la carne picada. Se ha encontrado en las espinacas y en el zumo de manzana, debido a las aguas de escorrentía que cruzan las granjas de producción“.

  • 2006. Se confirman 90 casos de intoxicación por E-Coli debido a la ingestión de espinacas crudas.
  • 2006. Vigésimo brote de E-Coli en la verdura de la última década.

Eric Schlosser, escritor de “Fast Food Nation”: “El responsable del Departamento de Agricultura de EEUU durante la era Bush había sido portavoz principal de la industria cárnica del vacuno en Washington. El Director del Departamento de Alimentos y Fármacos había sido Vicepresidente de la Asociación Nacional de Procesadores de Alimentos. Estas instituciones son dirigidas por las mismas compañías a las que se supone que debían estar controlando.“.

  • 2007. ConAgua, que recientemente retiró del mercado mantequilla de cacahuete contaminada con salmonela conocía desde hace dos años los problemas que había en su planta.

En 1972, el Departamento de Alimentos y Fármacos realizó unas 50.000 inspecciones de seguridad en alimentos. En 2006, 9164.

Siempre ha habido intoxicaciones alimentarias, y ahora que cada vez se emplea más tecnología en la producción de los alimentos, lo normal sería pensar que son más seguros y están menos contaminados, pero la realidad es que las plantas de procesamiento son cada vez más grandes y son perfectas para atraer y propagar patógenos.

  • 2007. Se han retirado del mercado 10.000 toneladas de hamburguesas congeladas.
  • 2007. Se ha retirado del mercado suficiente carne como para hacer una hamburguesa a cada adulto de EEUU.

En los años 70 había miles de mataderos en EEUU. Ahora sólo hay 13 que procesan la mayoría de la carne de ternera que se vende en EEUU. Pero la hamburguesa que comemos tiene trozos de diferentes vacas, por lo que hay más probabilidades de encontrarse con un patógeno peligroso. Es increible lo inútiles que resultan nuestras instituciones para regular la seguridad de los alimentos, y eso es justo lo que quiere la industria.

En 1998 el Departamento de Agricultura de EEUU empezó a realizar pruebas de salmonela y E-Coli 0157:H7. Si alguna planta de producción daba varios positivos, el Departamento la cerraba por un problema obvio de contaminación. Pero las Asociaciones de Productores Cárnicos llevaron a juicio al Departamento de Agricultura, y los tribunales resolvieron que este departamento no tenía autoridad para cerrar las plantas. En respuesta a esto, nació la Ley de Kevin (nombre del niño de dos años que murió infectado), que devolvía al Departamento de Agricultura la autoridad de cerrar plantas que produjesen repetidamente carne contaminada. Tras seis años de lucha, aún no la habían aprobado al terminar este documental y sigue sin ser aprobada, con la excusa de que encarecería el precio de los alimentos.

El sistema de la industria alimentaria siempre está intentando aumentar la eficiencia, pero cada paso causa nuevos problemas. Si cambiásemos el maíz del ganado por hierba, en cinco días eliminaríamos el 80% del E-Coli que tienen en las tripas, pero eso no es lo que hace la industria. Cuando tiene un problema como este, no hace marcha atrás buscando qué ha fallado, sino que se inventan algún remedio tecnológico para continuar con el mismo sistema.

Beef Products Inc. (BPI), Nebraska.

Desde un centro de operaciones controlan todas las plantas de diferentes estados. Controlan el nivel de aceite de los engranajes, la velocidad de los motores… todo para reducir la incidencia del E-Coli. Acaban de trabajar con amoniaco e hidróxido de amonio. El amoniaco acaba con las bacterias y lo utilizan como herramienta de procesamiento. El jefe se considera un mecánico, que diseña su propia maquinaria. El producto terminado es un relleno de carne de hamburguesa tratado con amoniaco para eliminar las bacterias E-Coli. Su carne está en el 70% de las hamburguesas del país, pero esperan estar en el 100% en cinco años con este nuevo sistema. Presumen de hacer una combinación de ciencia y tecnología.

¿Cómo es posible que se pueda comprar una hamburguesa doble con queso en McDonalds por 1 $ y que por ese mismo precio no puedas comprar ni una pieza de brócoli? Hemos desviado el consumo hacia una mala alimentación y no es un accidente. El motivo es que esa comida barata es la que se está subvencionando. Y esto está muy relacionado con el tipo de agricultura que se está realizando y con las normativas que se están aprobando. Todos estos productos con alto nivel de calorías proceden del maíz, el trigo y la soja. Y como el precio de estas calorías es muy barato, uno de los indicadores de obesidad es el nivel de ingresos.

La industria dice que la obesidad es un problema de responsabilidad personal, pero ellos están modificando los alimentos, y eso es jugar con la evolución.

Estamos programados para buscar el sabor salado, el dulce y la grasa. Son cosas muy excasas en la naturaleza que ahora están a disposición todos los días en cantidades ingentes. Tomamos cientos de kilos y litros de todo esto al año, y esa dieta de isoglucosa e hidratos de carbono refinados produce subidas bruscas en los niveles de insulina, que van debilitando poco a poco el sistema que tenemos de metabolizar el azúcar.

Antes, la diabetes tipo 2 sólo afectaba a adultos, pero ahora está afectando a niños en proporciones que pueden considerarse epidemia. 1 de cada 3 estadounidenses nacidos después del año 2000 contraerán diabetes a una edad temprana. Entres las minorías, el índice será 1 de cada 2.

Granjas Polyface, Virginia. Joel Salatin, propietario: “Lo único que hemos conseguido en la agricultura industrial moderna es ser más rápidos, más gordos, más grandes y más baratos. Nadie piensa en el E-Coli ni en la diabetes tipo 2, ni en la salud ecológica del sistema en general. Estamos delegando las decisiones de los agricultores autónomos y dejando que decidan por nosotros unas juntas corporativas que están en grandes ciudades, a miles de kilómetros, donde la gente no suele ver las consecuencias que producen esas decisiones.

Aquí todo es hierba, aquí no comen maíz, ni vacas muertas, ni excrementos de pollo, ni pollos muertos, como comen algunas aquí mismo, en el valle. Aquí comen hierba, forraje, tréboles y otras hierbas, porque en realidad son herbívoros. Si se alimentasen de maíz, tendrían que cosechar el maíz, transportarlo hasta aquí y luego sacar todo el estiércol de aquí y llevárselo a alguna parte, mientras que aquí no hace falta hacer nada. La vaca se encarga de cortar la hierba y de fertilizarla, no hace falta echar estiércol a la hierba ni cosecharla, ya lo hace la vaca. Esto ahorra tiempo, cuesta menos y son todo ventajas.

La industria alimentaria se ha ido convirtiendo poco a poco en un lugar feo y hostil, hasta tal punto que la gente que gestiona las plantas de producción no quiere que nadie entre en ellas para que nadie vea la cruda realidad, porque cuando suceda eso habrá perdido toda la integridad y la credibilidad. Nos hemos desvinculado y hemos decidido mantenernos en la ignorancia sobre algo tan básico como son los alimentos que comemos.

Según el Departamento de Agricultura estas instalaciones son insalubres por estar al aire libre, y han intentado cerrarnos la granja. Esa es una de las grandes luchas que hemos tenido con ellos. Les dejamos que recogieran un cultivo y lo analizaran en un laboratorio, y el resultado fue de 133 TFU de contaminación microbiana por millón, mientras que los de la tienda tenían de promedio unos 3600, y eso que aquellos habían pasado por 40 baños de cloro. Los nuestros, ni han olido el cloro.

Mucha gente se pregunta, ¿será verdad lo que dicen?, ¿se podrá alimentar a tanta gente de esa forma? No tiene sentido. La respuesta es que somos tan eficientes o más, teniendo en cuenta todas las ineficiencias que arrastra el sistema industrial. Hay gente que me ha preguntado en alguna feria: ¿2,30 $ por una docena de huevos?, mientras se tomaban un refresco que valía 60 céntimos.

Hemos aprendido a plantar, fertilizar y cosechar maíz empleando tecnología de GPS para alimentar el ganado. Pero nadie se ha parado a pensar si es bueno que las vacas se alimenten con maíz. Somos una sociedad de tecnólogos, importa más el cómo que el por qué.

Una sociedad que sólo vea al cerdo como una estructura protoplasmática inanimada susceptible de ser manipulada por cualquiera que ingenie alguna maquinación seguramente verá a las personas de su sociedad y de otras culturas del mundo con el mismo desprecio, la misma falta de respeto y la misma mentalidad controladora.“.

Planta de procesamiento de cerdos Smithfield, Carolina del Norte, el matadero más grande del mundo.

Eduardo Peña, Coordinador Sindical: “Smithfield ha dominado el arte de elegir a su personal, de forma que lo pueda explotar. Empezaron contratando a gente de la zona: pobres, raza blanca y negra… pero se deshicieron de ellos rápidamente. Ahora traen a sus trabajadores en autobuses desde Carolina del Sur y Carolina del Norte hasta un radio de 160 km. a la redonda. Tratan a los trabajadores con la misma mentalidad que tratan a los cerdos. Por ejemplo, los cerdos no deben preocuparse por estar cómodos porque están temporalmente, los van a sacrificar, y tampoco les preocupa la longevidad del trabajador.“.

Un trabajador cuenta su situación: “se sacrifican 32.000 cerdos al día. Cuando se matan 200 cerdos a la hora, los empleados que sacan las tripas cogen infección en las uñas y se les acaban cayendo. Acabas cubierto de sangre, excrementos, orina… es muy fácil coger algo. Siempre hacemos el mismo movimiento, en la misma pieza del cerdo, y sin parar un momento, como si fuésemos robots. Hay gente que no puede dejarlo y por eso abusan de esa forma.“.

Hace un siglo, una agrupación de ganaderos muy importante contrataba trabajadores del este y abusaba de ellos porque no había normativa. Las cosas mejoraron lentamente, aparecieron los sindicatos y el oficio pasó a ser uno de los mejores de EEUU. En los 50, trabajar en una fábrica procesadora de carne era como ser obrero de una fábrica de coches, suponía un buen salario, con ayudas y una buena pensión. Pero las empresas cárnicas crecieron para dar servicio a la industria de la comida rápida, su mayor cliente. Algunas de estas empresas copiaron a esa industria: bajaron los salarios, evitando a los sindicatos a toda costa, aceleraron la producción y obligaron a los trabajadores a hacer la misma tarea una y otra vez. Hoy es uno de los oficios más peligrosos de EEUU. Y ahora han contratado a los últimos inmigrantes, los ilegales que vienen de México.

Mucho de ellos cultivaban maíz en su país, pero con la forma de cultivar en EEUU la mayoría se han quedado sin trabajo, pues no pueden competir con el bajo precio. ¿Qué pasa con ese millón y medio de agricultores mexicanos? IBP, National Beef y Mompó, principales fábricas procesadoras de carne, comenzaron a contratarlos allí, con publicidad en prensa y radio. Incluso ofreciendo un servicio de transporte en autobús, como IBP. El gobierno ha hecho la vista gorda con la contratación de mexicanos ilegales durante años, pero como ahora hay una gran animadversión ante la inmigración, se están tomando medidas, pero no contra las empresas, sino contra los trabajadores. Los dueños de Smithfield han llegado a un acuerdo con inmigración. Se deshacen de 15 inmigrantes al día. Nunca hay redadas de grupos, así no afecta a la producción de la fábrica. Nadie arresta a los directivos ni a los responsables de las contrataciones. Estos trabajadores han estado aquí 10 o 15 años haciendo el jamón del que se alimentan los mismos policías que ahora los detienen como criminales. Y, mientras, las compañías ganan miles de millones.

Queremos pagar lo menos posible por lo que comemos, y no entendemos que eso tiene un precio.

¿El precio es lo único importante? Estamos subvencionando los alimentos para vivir con la ilusión de que la comida es barata, cuando en realidad está saliendo muy cara. Y si añadimos el coste medioambiental, el coste social y el coste para la sanidad, tenemos que los alimentos industriales nos están engañando. El precio engaña, la producción engaña, el procesamiento engaña y todo lo relacionado con estos alimentos es un engaño.

El documental se adentra en el desarrollo de los productos orgánicos, que son cada vez más rentables, hasta el punto de que la mayoría de pequeñas empresas bio que lo están haciendo bien, son adquiridas por grandes compañías, como Danone, Kellog’s o Colgate. Teóricamente mantienen su esencia, pero el capital de esas grandes compañías les permite crecer y estar presentes en grandes superficies. Podría parecer negativo que lo bio entre dentro del negocio del capitalismo, pero parece la única manera de que esté disponible para todo el mundo.

De la semilla al supermercado

Hace 10.000 años, los agricultores comenzaron a guardar sus mejores semillas para volver a plantarlas al año siguiente. Así es como se han ido desarrollando las semillas y así es como se ha ido desarrollando el maíz, pasando de ser una hierba inútil a la planta tremendamente productiva que es hoy en día.

Corporación Monsanto (St. Louis, Misuri). Pero que una empresa sea propietaria de una cosecha es algo totalmente nuevo. Hasta la década de los 80 no había habido ninguna resolución del Tribunal Supremo en la que se legalizaran las patentes de unos seres vivos como son las cosechas de las que dependemos. Monsanto es una compañía química, producían DDT, agente naranja para Vietnam, y crearon un producto llamado Roundup. Después apareció una soja modificada genéticamente en el mercado que era resistente al Roundup. Cuando se rociaba el roundup sobre una cosecha, acababa con todas las hierbas, excepto con esta soja resistente al Roundup.

En 1996, cuando Monsanto empezó a vender la soja resistente al Roundup, sólo un 2% de la soja de EE.UU. contenía su gen patentado. En 2008, más del 90% de la soja de EE.UU. contenía el gen patentado por Monsanto.

Un agricultor dice: “recuerdo cuando empezaron a prohibir la conservación de las semillas y los agricultores se sentían indignados y ha sido interesante cómo hemos pasado de rechazar absolutamente la ley que nos impide conservar nuestras propias semillas a aceptarla en cuestión sólo de 11 años. En realidad sólo hay una compañía que se dedique a eso y es Monsanto, que tiene un equipo de investigadores privados que recorren todo el país y tienen una especie de línea telefónica especial donde atienden las llamadas de todo el que desee denunciar a alguien que haya guardado sus semillas, y acuden enseguida a investigar la denuncia. Así que si guardas las semillas, sabes que te va a acabar llamando alguien de Monsanto.“.

Monsanto tiene a 75 personas dedicadas a investigar y demandar a los agricultores. Cualquiera que guarde semillas puede ser investigado por violación de los derechos de patente.

David, al que la soja convencional le daba un buen rendimiento, siguió cultivándola. David no planta las semillas de Monsanto, pero sus campos están contaminados por las semillas modificadas genéticamente. Si Monsanto encuentra alguna de sus semillas en el campo, el agricultor debe demostrar que no ha violado sus patentes. Todos sus vecinos utilizan la semilla de Monsanto. Si le llega polen o alguna germina, le hacen responsable.

Cuando modificas genéticamente una cosecha, ya es de tu propiedad, cosa que no había ocurrido nunca en la agricultura. Monsanto se ha propuesto tener la propiedad de la mayoría de alimentos del país. Ya prácticamente no existen las semillas públicas. El dominio que tienen es tal, que si quieres dedicarte a la producción agrícola tienes que hacerlo con Monsanto. Controlan el producto desde la semilla hasta el supermercado, están haciéndose con el control de la alimentación. Monsanto rehusó ser entrevistado.

Algunos directivos de Monsanto han trabajado en los organismos legislativos y judiciales encargados de tomar las decisiones. Monsanto tenía muchos contactos con la administración Bush (los puedes ver en el documental, en el último enlace) y con la administración Clinton y esta es una de las razones por las que no ha habido un gran debate político en relación con este cambio radical en nuestro sistema alimentario. En los últimos 25 años el gobierno de EE.UU. ha estado dominado por las industrias a las que, en teoría, debía controlar.

Las grandes compañías luchan con todas sus fuerzas para que el consumidor no esté informado. La industria de la comida rápida lo hizo para que el consumidor no tuviera la información de las calorías y de las grasas trans que había en su comida. La industria cárnica evitó durante años que apareciera el país de origen en la etiqueta. Han luchado para que no se etiqueten los alimentos modificados genéticamente y ahora el 70% de los alimentos procesados en un supermercado tienen algún ingrediente modificado genéticamente.

Una de las batallas por las que deben luchar los consumidores es por su derecho a conocer lo que hay en su comida y la forma en la que se ha cultivado. No sólo no quieren que sepamos lo que lleva la comida, sino que se las han apañado para que sea ilegal criticar sus productos. La industria alimentaria está protegida de forma diferente a otras. Oprah (famosísima en EE.UU.) fue demandada por hablar en su programa de las vacas locas y afirmar que se le quitaban las ganas de comer una hamburguesa, por menospreciar un producto y por pérdida de beneficios. Tras 6 años de litigios y 800.000 euros de gastos, Oprah finalmente ganó el juicio.

En Colorado, la difamación es un delito grave, y se puede ir a la cárcel por criticar la carne picada que se produce en ese Estado. Hay varios estados agrícolas y ganaderos que han intentado ilegalizar que se publiquen fotos de cualquier actividad de la industria alimentaria. Al mismo tiempo, han aprobado leyes, como las de las hamburguesas de queso, que dificultan enormemente la posibilidad de demandarlos. Estas compañías tienen legiones de abogados y pueden demandarte aunque sepan que no pueden ganar, sólo para intimidar a la opinión pública.

Monsanto ha demandado a Moe Parr por inducir a los agricultores a infringir la ley de patentes a través de su negocio de limpieza de semillas. Es el primer caso en el que una compañía de semillas demanda a la persona que limpia las semillas, por tanto, si se confirma la reclamación de Monsanto en este caso, no sólo dejaría a Moe sin trabajo, sino que sentaría el precedente para futuros casos y prohibiría a los agricultores de todo el país que hiciesen lo que hace Moe. 4 meses después, Moe Parr llega a un acuerdo con Monsanto porque no puede seguir pagando los gastos del juicio.

Golpe al sistema

Hemos tenido una industria alimentaria dedicada en exclusiva a la eficiencia, por eso cultivamos un número muy pequeño de cosechas y un número muy pequeño de variedades con un número muy pequeño de compañías y, aunque se logren eficiencias, el sistema cada vez se vuelve más precario. Llega un momento en el que el sistema falla, y cuando falla, no se sabe lo que puede pasar.

La producción alimentaria moderna depende de un gran consumo de petróleo. En una granja se usan más de 150.000 litros de gasóleo al año. Este sistema no tiene fuerza suficiente como para asumir una subida del precio del petróleo. Todos los meses hay noticias que ponen en evidencia el sistema.

Pero comer sano cuesta más, por lo que necesitamos cambios a nivel político para que comer zanahorias sea más barato que comer patatas fritas. Si el control de la industria del tabaco desapareció, lo mismo puede suceder con el de la industria alimenticia.

This Post Has 3 Comments

  1. Leidy

    Excelente, gracias por tu aporte

    Reply
  2. jessica

    Es una maravilla de documental, me abrio mucho los ojos a mi y a mi familia ojala y se difundira mas y mas

    Reply
  3. cecilia

    usando el wifi d mc donald no se puede glooglear food inc. ni nada parecido

    Reply

Leave a comment